La lesión de SLAP es una lesión frecuente en deportistas lanzadores, con gestos potentes sobre la cabeza o con cargas o en trabajadores con puestos laborales exigentes a nivel físico en el hombro. Es una lesión que tiene dos alternativas: el tratamiento conservador y el tratamiento en quirófano. Hoy te explico qué es esta lesión, y en el próximo artículo te explico cómo se evita la operación con éxito.
¿Qué es una lesión de SLAP? Clasificación
Las lesiones de SLAP son lesiones en la parte superior del labrum del hombro, tanto anteriores como posteriores. ¿Qué es el labrum? Lo expliqué en el último artículo, pero en resumen, es un cartílago alrededor del hombro (en la escápula) que mejora su congruencia, es decir, el encaje de la articulación y su funcionamiento.
Suelen pasar en caídas donde el brazo se apoya en el suelo estando al lado del cuerpo (no delante, donde suele ser más frecuente la lesión de Bankart), en deportistas con gestos técnicos potentes sobre la cabeza o con carga (como levantadores olímpicos o jugadores de baseball, tenis…). También puede aparecer por desgaste, a modo degenerativo, más frecuentemente a partir de los 40 años si no ha habido antecedente de lesión de hombro.
Hay 10 tipos de lesiones de SLAP, y uno de estos tipos tiene 4 subtipos. No voy a entrar en detalle, puesto que esto se alargaría muchísimo y es un dato más interesante a nivel médico y de fisioterapia. Te dejo una imagen representativa de los tipos de lesión de SLAP para dar un mínimo detalle.

Para explicar un poco los más llamativos visualmente, el tipo III tiene un desprendimiento, el tipo IV involucra al tendón del bíceps, el tipo V es un SLAP asociado a un Bankart y el tipo IX es una lesión completa del labrum.
La más frecuente es la de tipo II.
Diagnóstico de una lesión de SLAP
El diagnóstico se inicia como digo yo, por sospecha clínica. Es decir, que primero ha de dar síntomas al paciente y en la clínica ha de haber pruebas que descarten otras lesiones y orienten el diagnóstico hacia una lesión de SLAP.
Tras esto, se confirma con una resonancia magnética, pero no se ha de hacer primero la resonancia porque puede aparecer un SLAP asintomático (pasa entre un 55 y 72% de casos).
Por ejemplo, hay que diferenciar las lesiones de SLAP de lesiones de tendón del bíceps, de lesiones del manguito rotador, de lesiones degenerativas, inestabilidades u otras condiciones.
Las pruebas clínicas no son especialmente fiables para discriminar entre una lesión de SLAP u otro tipo de lesión de hombro, pero como he comentado antes, pueden orientar un poco el diagnóstico y descartar otras condiciones.
También hay que tener en cuenta que hay variantes anatómicas en el labrum que pueden llevar a confusión si sólo se hace un diagnóstico por imagen con resonancia.
Variantes anatómicas ¡No te confundas!
Surco sublabral: Es un surco de tamaño inferior al SLAP (menos de 2mm) en la zona superior del labrum. Se puede confundir con un SLAP tipo II, la diferencia está en que un SLAP se aprecia irregular y abrupto.
Agujero sublabral: Es similar a la variante anterior, pero está más hacia adelante en el labrum.
Complejo de Buford: Es bastante infrecuente, y básicamente falta el labrum anterosuperior por cuestiones congénitas y hay modificaciones de los anclajes de los ligamentos.
Pseudo-SLAP: Es un surco en la inserción del tendón del bíceps con el labrum. La diferencia es simple, ya que no hay afectación del labrum.
Alteraciones de la inserción del ligamento glenohumeral inferior.
Proceso de decisión de tratamiento
Para el tratamiento se ha de tener en consideración en qué porcentaje el SLAP afecta al paciente en cuanto al dolor y la disfunción.
Primero hay que diferenciar que realmente el dolor venga del SLAP, y no se trate de un SLAP asintomático. Si el dolor y la disfunción son causados por el SLAP, hay que ver las necesidades de cada paciente. Por ir a los “extremos” no es lo mismo un deportista de élite en deportes de lanzamiento que un trabajador de oficina, ya que este último tal vez ni nota la lesión en su día a día.
El período inicial tras una lesión aguda o aguda sobre crónica (es decir, que la lesión existe desde hace tiempo pero ha habido un mecanismo de recaída) ha de ser de reposo. Para controlar el dolor, el hielo o los analgésicos pueden ser útiles.
La fisioterapia ha de actuar en las posibles causas subyacentes de la lesión, como la propiocepción, el ritmo escápulo-torácico y la capacidad elástica de la cápsula posterior.
Tratamiento en quirófano
El manejo quirúrgico se deja para casos persistentes aún tras el tratamiento conservador. Cada tipo de SLAP tiene una técnica de preferencia en quirófano, pero cada vez se intenta dejar la operación para casos de necesidad real ya que es habitual que el tratamiento conservador sea satisfactorio.
En la próxima entrada, hablaré acerca de la rehabilitación y la vuelta al deporte tras lesiones de SLAP.
Hasta aquí la primera parte sobre las lesiones de SLAP! Como siempre, déjame saber tu opinión en los comentarios y comparte con tus conocidos o amigos que tengan lesiones de hombro recurrentes o estén en proceso de una lesión de SLAP. Recuerda que tienes consejos prácticos en mi Instagram, y mis opiniones acerca de lesiones en X, así que tal vez te interese seguirme en mis redes.
¡Nos vemos la semana que viene!