Lesiones del complejo del hombro I: La lesión de Bankart

Dejamos atrás la lesión de Ligamento Cruzado Anterior y pasamos hoy a hablar de lesiones de hombro, en concreto, de la lesión de Bankart. Una lesión relativamente frecuente en hombros que sufren de luxaciones con cierta frecuencia. Te revelo toda la actualidad científica acerca del Bankart aquí.

¡Vamos a ello!

¿Qué es la lesión de Bankart?

Es una lesión frecuente en luxaciones de hombro, y pasa cuando éste se luxa en una dirección hacia abajo y adelante. En una primera luxación, no es tan habitual la lesión de Bankart, pero en luxaciones repetitivas, suele acabar afectado. La cavidad glenoidea suele compararse con un reloj, y la lesión de Bankart se da en la zona de las 3h hasta las 6h.

Reloj del rodete glenoideo

La lesión como tal es una afectación del llamado labrum inferior (ahora te explicaré lo que es el “labrum”). Se diagnostica mediante resonancia magnética, y en la clínica se pueden utilizar la prueba de aprensión anterior y la prueba de carga y desplazamiento para provocar los síntomas, aunque no son especialmente fiables porque pueden dar positivo por otras lesiones.

El mencionado labrum es una estructura fundamental en el funcionamiento del hombro. Es una especie de menisco, que mejora el encaje de la articulación y mejora su funcionamiento en cuanto a la movilidad, la estabilidad y la transmisión de fuerzas. También se le llama rodete glenoideo. Detrás de la parte central del labrum, está la parte ósea articular de la escápula.

Labrum

¿Es válido el tratamiento conservador?

El tratamiento conservador siempre ha de ser la primera opción, excepto casos muy determinados. En ocasiones, es más exitoso o menos en cuanto a las tasas de recaída, y en el caso de las lesiones de hombro, el tratamiento conservador es algo más complejo por la propia anatomía y las funciones del hombro.

Se ha de tratar primero la lesión sin una intervención quirúrgica, pero el hombro es una estructura bastante inestable, puesto que está formado por varias articulaciones y recae mucho en estructuras activas y elásticas (algunas más elásticas como los tendones, otras algo más rígidas como la cápsula y los ligamentos), y tiene poca estabilidad pasiva (tiene el labrum, la clavícula y algunas otras estructuras óseas).

El tratamiento conservador ha de estar basado en la mejora de la estabilidad activa de la articulación y la mejora de la fuerza de la musculatura que interviene en el hombro: el dorsal ancho, el pectoral mayor, el conjunto del manguito rotador, etc.

Si la lesión se ha dado tras una luxación de repetición, normalmente se opta casi directamente por la intervención quirúrgica porque se suele tratar de un hombro intrínsecamente inestable en el paciente.

El procedimiento quirúrgico en la lesión de Bankart

Hay principalmente dos tipos de procedimientos en quirófano para esta lesión.

El más habitual es el procedimiento artroscópico (con incisiones mínimas) y se puede hacer simplemente una sutura (o varias) en la zona lesionada, aunque a veces se opta por hacer un “remplissage” (que es una transferencia de tendón del infraespinoso a la zona lesionada para mejorar la estabilidad) cuando hay lesiones asociadas al Bankart.

El otro procedimiento es el Latarjet, que suele utilizarse en casos con complicaciones o en segundas intervenciones cuando la artroscopia no ha sido exitosa. Es una intervención más agresiva, abierta y algo más compleja, así que como he mencionado, se deja como una segunda opción.

La rehabilitación de una lesión de Bankart

La rehabilitación de esta lesión no tiene un gran consenso en base a estudios controlados, pero hay una guía de práctica clínica desarrollada por expertos que sigue siendo relativamente válida, la ASSET.

Como primera indicación prioritaria, hay que cuidar el gesto de la rotación externa en las primeras semanas, sobre todo en una posición de 90º de abducción (ABD, es decir, cuando tenemos el brazo alzado a la altura del hombro al lado del cuerpo), ya que es una posición sensible para la zona intervenida.

Los primeros días sirven para reducir el dolor y a partir de aquí, ganar rango de movimiento (ROM) pasivo y con ejercicios activos asistidos (por ejemplo, ayudarse del otro brazo para hacer los movimientos). Como mucho se ha de llegar a una sensación de un estiramiento muy ligero, para no poner estrés excesivo a la sutura.

Esta primera fase es muy dependiente del cirujano, el procedimiento exacto que haya requerido en quirófano y su manera de proceder en las primeras semanas post-intervención.

El resto de estructuras y articulaciones se pueden trabajar para mantener la condición física general.

La segunda fase más o menos inicia a las 4-6 semanas y/o cuando se hayan logrado los objetivos de ROM de la fase 1, que son los siguientes:
  • Flexión pasiva frontal de 135º.
  • Rotación externa pasiva a 20º de ABD de 35-50º.
  • Rotación externa pasiva a 90º de ABD de 45º (esta es la más tardía en conseguirse).
  • Elevación frontal activa en plano escapular de 115º.

En la segunda fase se inicia el ejercicio de fuerza para el control escapular y del manguito rotador y se ha de buscar progresar en el ROM hasta rangos de normalidad (con la excepción de la rotación externa a 90º de ABD). A medida que el ROM va progresando, se va cambiando el foco de la rehab hacia la mejora del control neuromuscular y la carga articular progresiva.

La tercera fase empieza cuando el ROM es completo y hay una buena base funcional para trabajar ya en todas las direcciones de manera progresiva.

Esta fase es la más diferente entre pacientes, ya que “todos” empiezan con los mismos criterios en esta tercera fase, pero cada uno tendrá unos objetivos diferentes. Habrá deportistas lanzadores, deportistas de contacto, trabajadores de la obra, oficinistas… Todos ellos tienen necesidades diferentes, y hay que asegurarles las funciones óptimas.

Básicamente consiste en la reeducación de patrones técnicos deportivos, el reaprendizaje de algunos patrones cotidianos más complejos, el entrenamiento de fuerza, etc.

La vuelta al deporte es muy variable en función del tipo de disciplina practicada, pero para futbolistas u otros deportes de menos uso del hombro puede estar entre 10-12 semanas y para lanzadores puede estar en torno a las 16 semanas en función del tipo de lanzamiento.

Lanzador baseball

Hasta aquí todo sobre la lesión de Bankart! Como siempre, déjame saber tu opinión en los comentarios y comparte con tus conocidos o amigos que tengan lesiones de hombro frecuentemente o estén intervenidos de una lesión de Bankart. Recuerda que tienes consejos prácticos en mi Instagram, y mis opiniones acerca de lesiones en X, así que tal vez te interese seguirme en mis redes.

¡Nos vemos la semana que viene!

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