El dolor de la parte interior del tobillo
Este artículo va dirigido a complementar las últimas publicaciones, y tal vez pueda parecer el mismo tema y la misma afectación, pero cada región del cuerpo tiene sus características propias y, aunque puedan tener relaciones en función, estructura u otras cualidades compartidas, un mismo tipo de lesión se ha de interpretar de manera diferente.
Hoy os hablaré del dolor en la parte interior del tobillo, para terminar de comprender qué lesiones puedes tener en el complejo articular completo, tanto por su parte exterior como vimos en las últimas entradas (parte 1, parte 2 y parte 3) como por su parte interna.
Vamos a ello!

REGIÓN MEDIAL DEL TOBILLO, CARACTERÍSTICAS PROPIAS
La región medial del tobillo habitualmente se lesiona menos que la cara externa, sobre todo si comparamos la frecuencia de lesiones de ligamentos y esto se debe a varios motivos:
- Por un lado, la región externa tiene más movilidad y es menos estable debido a las estructuras que la conforman y a sus necesidades funcionales.
- Por otro lado, la mayoría de deportes contemplan acciones multidireccionales, en ocasiones requiriendo un apoyo más marcado con la parte lateral del pie, cuando nuestra base de carga e impulso en el pie es la primera columna (es decir, el dedo gordo, el primer metatarsiano, la primera cuña y podríamos incluir el navicular así como el propio arco plantar).
Hay otros posibles motivos, a nivel biomecánico del reparto de cargas y nuestro eje de masas, pero esto lo dejaré mencionado y no entraré mucho en detalles.
¿QUÉ LESIONES PUEDES TENER EN LA ZONA INTERNA DEL TOBILLO?
Hablaré primero de las lesiones que causan con más frecuencia dolor en la parte interior del tobillo, y a medida que vaya avanzando iré siendo más breve ya que serán lesiones menos habituales o porque no he encontrado muchos estudios.
Empezaré por el ligamento deltoideo, que es el principal encargado de la estabilidad de la zona. De hecho, es un conjunto de cuatro fascículos ligamentosos, que van de la tibia al navicular, al astrágalo y al calcáneo. No notarás inestabilidad local si está lesionado, pero sí puedes tener la sensación de que la parte interior del talón “se va” hacia adentro y hacia adelante en algunas ocasiones.
Puede estar condicionado por una incapacidad del tibial posterior (del que ahora te hablaré) o por un mecanismo de torcedura hacia exterior muy forzada y bajo carga.
En segundo lugar, las tendinopatías del tibial posterior, frecuentes en personas con falta de control del arco del pie. Suele empezar con síntomas leves, como la llamada “crepitación” a la palpación del tendón (como si tuviera bolitas en su recorrido), dolor local y una ligera inflamación. En ocasiones, puede haber dificultad para hacer el movimiento correspondiente a la acción muscular del tendón afectado.
Al inicio pueden presentarse los síntomas con un arco plantar normal y que progresivamente se vaya perdiendo el control del mismo (es decir, que la amortiguación del pie sea peor y que el arco cada vez sea más bajo), teniendo también dificultad de ponerse de puntillas.
En fases avanzadas de la lesión, el pie puede llegar a coger forma de V (llamado pie Abducto) visto desde arriba, siendo el pico de la v la zona del mediopie.

También puede producirse una tendinosis en personas que han abusado del tibial posterior por su actividad cotidiana o deportiva, o también en personas adultas de mediana edad.
No es infrecuente la tendinopatía reactiva, que es un dolor agudo (en ocasiones incapacitante) al utilizar el tibial posterior, que te puede pasar sobre todo cuando introduces una actividad física de manera súbita que incluye muchos saltos potentes, muchos km de carrera continuada sobre superficies duras o muchos sprints intensos.
LESIONES MENOS FRECUENTES
Con la tercera lesión, seré breve, ya que no he encontrado estudios acerca de su tratamiento: es el llamado Nudo de Henry. Esto es una estructura que se compone entre los tendones de los flexores de los dedos, y queda debajo de la primera cuña (prácticamente en el punto más alto del arco plantar). Puede ocasionar dolor por repetición de la eversión bajo carga (es decir, el gesto de “acercar” el dedo pequeño del pie a la parte exterior del tobillo) o cuando el pie al completo “cae” hacia adentro, allanando el arco plantar.
La tendinopatía del flexor largo del dedo gordo puede estar vinculada al nudo de Henry, ya que el tendón es parte de la estructura que he comentado justo ahora. El dolor empieza poco a poco, y empeora con la actividad. Mejora tras el calentamiento y a medida que avanza el dolor puede aparecer en reposo eventualmente. Suele haber historial de algún traumatismo, del inicio de una actividad o deporte intenso o simplemente un aumento brusco de la actividad física que ya realizas. La diferencia entre este y el nudo de Henry es que, al inicio, el tendón del flexor produce dolor casi en exclusiva cuando se hace uso del tendón, y luego puede progresar a ser una lesión del nudo.
Finalmente, las articulaciones cuneo-naviculares, que son un grupo articular que condiciona el arco plantar. Está muy influenciado por la actividad del llamado “foot core”, que es el grupo de musculatura propia del pie que controla dichas articulaciones y a su vez, colabora con algunos músculos largos (como el tibial posterior, el conjunto de peroneales…). Cuando las articulaciones cuneo-naviculares tienen algún tipo de disfunción, se puede asociar casi directamente que el foot core no está trabajando de la manera adecuada, y genera alteraciones en el arco plantar, ya sea en su forma o en su función.