Masaje: sobrevalorado y demonizado

Veamos los motivos.

  • Mecánica: Diferentes técnicas de masaje contemplan la presión, la fricción y otros estímulos mecánicos. Estos estímulos mecánicos seguramente sean los que menos influyen en el efecto del masaje, ya que no modifican la textura muscular ni su condición, como mucho modifican secundariamente la acción de los vasos linfáticos y los capilares arteriales y venosos, pero sobre todo estimulan a nivel fisiológico (mecanotransducción, o la “traducción” de un estímulo mecánico a fisiológico) para que se puedan dar las condiciones que explicaré a continuación.

  • Fisiológica: La influencia fisiológica del masaje es existente, pues estimula receptores sensitivos (la ya mencionada mecanotransducción), de presión, de dolor y de temperatura, y los estímulos mecánicos a los capilares producen cambios en la circulación. Esto conlleva a unos cambios en la química de nuestro cuerpo, modificando ligeramente los niveles de hormonas por un corto período de tiempo, que puede oscilar desde las primeras pocas horas siguientes al tratamiento hasta, como mucho, las 72 horas post masaje.

  • Psicológica: Sin despreciar a las dos anteriores, la psicológica es la que más afecta a la utilidad del masaje. Esto es no solo el bienestar que produce recibir un masaje, sino también la percepción y expectativas de tratamiento que uno tiene, la afinidad natural del ser humano por el contacto físico (aunque hay personas que por antecedentes personales tienen miedo real a este) y también que es un gesto que denota un mínimo de confianza entre paciente y terapeuta (al final como paciente no dejas que cualquiera te ponga la mano encima).

  • Puntos gatillo miofasciales: En el blog ya te he hablado de los puntos gatillo. En resumen, son bandas tensas musculares, de origen todavía incierto, que producen dolor local que puede irradiarse a regiones concretas según el músculo afectado. El masaje ayuda a la resolución de puntos gatillo por su acción mecánica y fisiológica (especialmente la mecanotransducción para receptores de presión y dolor).
  • Dolor muscular por acumulación de entrenamiento: En corto, la fatiga. También he hablado anteriormente de ella, y aquí el masaje ayuda principalmente por la acción mecánica sobre la circulación sanguínea y por la percepción del paciente de alivio temporal. También la parte fisiológica, sobre las hormonas del bienestar (endorfinas), reduce la percepción de fatiga muscular. Esto muchas veces también se puede resolver sin necesidad de masaje, puesto que el descanso es la mejor herramienta para la fatiga, pero en ocasiones (como deportistas de cierto nivel de exigencia) se trata de no parar esta actividad.
  • Conflictos neurales o neuralgias: Esta condición da para hablar mucho, ya que es un tipo de lesión muy compleja. Voy directo a lo que te importa hoy: El masaje puede ayudar en una neuralgia mediante la relajación temporal de musculatura que pueda generar un conflicto con el nervio en su trayecto (por ejemplo, la ciática y el isquiosural o el glúteo) y así aprovechar ese tiempo de mejora a corto plazo para potenciar el tratamiento concreto de movilización u otras tareas enfocada a la mejora de la condición neural. Este tipo de lesiones puede ser resuelta sin necesidad de masaje en muchos casos.

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