En semanas anteriores os he hablado acerca de lesiones del complejo del tobillo y algunas otras que pueden causar dolor en la zona del pie. Hoy no me alejaré mucho de la zona, pues hablaré de la fascitis plantar.
Hay quien tiene auténtico miedo a la “fascitis” plantar (ahora te explico por qué las comillas de fascitis), pero cuando termines de leer verás que no es para tanto si se sabe diagnosticar y manejar.
¡Vamos a ello!
QUE ES LA FASCITIS PLANTAR
La fascitis plantar es una lesión que afecta a la planta del pie, especialmente en su zona intermedia.
Es una afección que causa un dolor que aumenta gradualmente con la evolución de los primeros días, hasta pudiendo causar un dolor severo. Es característico que se describa que el gesto más doloroso es el primer momento del día, justo los primeros pasos después de dormir.
Puede llegar a impedir la actividad deportiva e incluso algunas actividades básicas del día a día, más adelante te explico cómo prevenir que te pase esto.
Aclarar que el término “fascitis plantar” no es del todo correcto, ya que no está claro su origen inflamatorio, a pesar que puede existir una inflamación colateral como respuesta a la lesión, pero no como mecanismo de la lesión. El nombre correcto de esta lesión es fasciopatía plantar.
¿POR QUÉ TENGO UNA FASCIOPATÍA? CAUSAS LESIONALES Y FACTORES DE RIESGO
La fasciopatía plantar se atribuye a un exceso de la capacidad de tolerancia del tejido. Es decir, cuando le exiges demasiado a la fascia en un período breve de tiempo y no puede adaptarse.
Realmente es como un tendón o un músculo, es una estructura altamente adaptable, pero también sensible a estos cambios.
Imagínate por un momento que quieres correr una maratón, 42 km sin parar. Pero ahora no estás entrenando, por los motivos que sea. De un día para otro, te organizas y empiezas a correr, y pongamos que el primer día haces 10 km, sales cada día y aumentas un kilómetro semanal.
Como tu cuerpo (en especial para hoy, tu fascia plantar) no está adaptado a este tipo de actividad, y has empezado a hacerla de manera brusca y cañera, lo más posible es que te empiece a ocasionar molestias, o dolor directamente. Si ignoras esta señal de tu cuerpo, irá avanzando hasta un punto que no puedas más. Y aunque en ocasiones puede acabar mejorando, no es lo habitual si continúas dándole un estímulo así.
Además de esto, hay ciertos factores de riesgo. Sólo mencionaré los más importantes según esta revisión:
- La flexión plantar aumentada parece ser un factor de riesgo a tener en cuenta. Puede estar vinculado a una rigidez del tríceps sural (gemelo y sóleo).
- El peso corporal y la relación del índice de masa corporal son factores a controlar.
Hay otros factores aún sin aclarar, como la pronación dinámica y el ángulo del calcáneo en estático.
¿CÓMO PREVENIRLA? ¿CÓMO SE TRATA?
Para prevenir la fasciopatía plantar, lo más adecuado es tener una buena gestión de cargas para con la actividad física:
Si quieres iniciar una nueva modalidad de ejercicio y este tiene impacto, lo mejor es que empieces de forma progresiva y estableciendo objetivos a medio y largo plazo. Si requieres aumentar la exigencia de una actividad física que ya haces, lo mejor es que sean aumentos graduales y bien estructurados.
Además, el entrenamiento de fuerza de las extremidades inferiores te ayudará infinitamente a prevenir esta lesión, sobre todo si hablamos del tríceps sural, tanto gemelo como sóleo.
Si ya padeces esta lesión, hay técnicas de vendaje que pueden ser útiles sobre todo para actividades que exigen bastante a la zona de la planta del pie, como personas con oficios físicos o deportistas.
A parte de esto, se ha de intentar reducir la intensidad de la actividad o la cantidad de la misma, incluso eliminarla temporalmente, especialmente la que pueda haber producido la lesión.
A partir de aquí, se busca generar adaptaciones, tanto para la propia fascia como para la musculatura relacionada, a nivel de una mejora de la sintomatología (dolor y posible rigidez) como de las capacidades elásticas y contráctiles de dichas estructuras (su capacidad de estiramiento y de producir fuerza).
Cuando ya hay una buena base de fuerza y una reducción del dolor, se reactiva el procedimiento deportivo si es necesario, aunque en ocasiones solo hace falta bajar la intensidad o la cantidad de actividad exigente que se hace.
Este tratamiento puede constar de la aplicación de hielo, de terapia manual para alivio temporal de los síntomas, el uso de vendajes como he mencionado antes, estiramientos y ejercicios de fuerza. Si el tratamiento inicial conservador no funciona, se puede contemplar el uso de ondas de choque o de infiltraciones.
Aún con un tratamiento adecuado, hay que tener en cuenta que casos de fasciopatía plantar pueden llegar a durar hasta 10-12 meses, aunque no todas tienen esta duración y pueden ser más breves en algunos casos.

OTROS DIAGNÓSTICOS EN LA ZONA
No todo dolor en la planta del pie se debe a la fascia plantar. Hay otras estructuras que pueden causar síntomas similares, pero sobre todo se diferencian porque no se suele describir ese dolor agudo al primer paso del día.
Estos otros diagnósticos, solo por mencionarlos, son:
- La atrofia de la grasa subtalar.
- Una neuropatía del nervio de Baxter.
- Otras alteraciones tendinosas o articulares.
Trataré cada uno de ellos en futuros artículos, así que permanece atento!
Por otro lado, muchos habréis escuchado acerca del espolón calcáneo. Realmente no hay una evidencia sólida que el propio espolón cause dolor, pero puede poner en compromiso otras estructuras que sí causan dolor: el nervio de Baxter y otras estructuras neurales, la grasa subtalar, musculatura adyacente al calcáneo, etc. Así que no, el espolón calcáneo por sí mismo no tiene por qué causar dolor.
QUÉDATE CON ESTO
A modo de resumen:
- La fasciopatía plantar no es inflamatoria, sino una lesión causada por una falta de adaptación de la fascia a la exigencia que se somete.
- El espolón calcáneo en realidad, es una consecuencia de la fasciopatía plantar, y no tiene por qué causar dolor.
- En la zona de la planta del pie no sólo existe la fascia: hay grasa, tendones, articulaciones y nervios que también pueden causarte dolor.
- Su prevención es la carga progresiva para iniciar o aumentar la exigencia de la actividad.
- Su tratamiento es modular el posible exceso de exigencia si se puede, y generar adaptaciones para que pueda dar ese nivel de rendimiento.
- El hielo, la terapia manual, los estiramientos y los vendajes pueden ser de ayuda en momentos puntuales, pero no solucionan la lesión.
En definitiva, la fasciopatía plantar no es una terrible lesión como para tenerle miedo, es una lesión habitual y relativamente común, que bien diagnosticada y con una buena pauta de tratamiento, se resuelve favorablemente, además que su prevención es muy sencilla (aunque no fácil, exige unos ciertos conocimientos).
Si bien es cierto, que como todas las lesiones, hay un cierto porcentaje de casos que se pueden complicar y durar más tiempo del esperado.
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