En entradas previas, te he hablado de la anatomía y la función del ligamento cruzado, del mecanismo lesional y la prevención y en el futuro te hablaré de las fases posteriores a la operación y la reintroducción al deporte… Romperse el cruzado suele ser sinónimo de prepararse para una operación… pero tal vez haya otras alternativas, de las que te hablaré hoy.
¡Empecemos!
El concepto de prehabilitación
Sí, PREhabilitación, no me he equivocado.
La prehabilitación es el concepto de la actuación previa a la intervención quirúrgica en este caso, aunque también es necesario en caso de no querer someterse a la operación, a modo de intervención previa a la propia rehabilitación que precede a la readaptación.
Digamos que en caso de no pasar por quirófano, sería una preparación para la rehabilitación.
Hay multitud de estudios recientes acerca de la prehabilitación, y nunca se puede decir que todos los estudios apuntan a lo mismo en ciencias de la salud, pero la gran mayoría se orientan a esta conclusión:
La prehabilitación es una actuación con mucho potencial, y en el presente ya es útil para mejorar los parámetros pre y post operación, así como las tasas de éxito en la rehabilitación y en la vuelta al deporte. Sin embargo, todavía no se ha consensuado un protocolo o unas directrices claras para optimizar este proceso. (1, 2, 3)

¿Cómo trabajan en los estudios acerca de la prehabilitación?
- Se establecen unas pruebas para tener una base sobre la que medir una evolución (suelen ser perímetros musculares, pruebas de fuerza de cuádriceps e isquio y pruebas que impliquen saltos).
- Se procede al programa de prehabilitación. Muchas veces consiste en ejercicios de fuerza (sentadillas en diferentes variantes, ejercicios enfocados a isquiosurales y glúteos, ejercicios de core), entrenamiento de la movilidad, ejercicios de saltos, propiocepción, carrera…
- Se hace una segunda medición comparativa con las pruebas iniciales.
Frecuentemente, el tiempo óptimo de prehabilitación se marca a partir de la tercera semana, siendo mayores los beneficios entre la semana 4 y la 6. Incluso hay estudios que determinan que vale la pena retrasar la intervención quirúrgica para completar estas 4-6 semanas de prehabilitación (4).
También se ha estudiado el uso de la RFS o restricción de flujo sanguíneo (en inglés BFR, Blood Flow Restriction) con conclusiones un poco diversas por la variabilidad en los resultados y los tamaños de la intervención con pocas personas. Los estudios más actuales muestran que la RFS es una herramienta con mucho potencial, pero por ahora no se puede concluir nada significativo como para implementar un protocolo de actuación. (5, 6)
Aunque en este estudio, sí parece que se orienta a que el protocolo con RFS debería ser de una duración mayor a dos semanas, ya que en el mismo no encontraron diferencias entre el grupo que usaba dicha herramienta y el grupo que no la utilizó (7)
Procedimientos quirúrgicos
Esto será una introducción breve a los tipos de operación que se realizan para la lesión del ligamento cruzado anterior. Principalmente hay cuatro métodos:
- El método de anclaje del tendón rotuliano, en el que se coge una parte de tendón rotuliano del paciente y se ancla en el fémur y en la tibia siguiendo el trayecto anatómico normal del LCA (como te mostré en la primera entrega de esta serie).
- El método de anclaje del tendón cuadricipital, realmente cada vez se utiliza menos y te cuento por qué más adelante.
- El método de anclaje del tendón semitendinoso, cuyo procedimiento es similar al del tendón rotuliano pero utilizando tendón de este músculo aislado del isquiosural.
- El método de aumento del ligamento con InternalBrace, que consiste en coger el propio ligamento y suturar las dos partes mediante unas cintas de polietileno reforzadas.
Cada método tiene sus ventajas y sus limitaciones intrínsecas.
El problema con el tendón rotuliano es, a parte del tamaño y localización de la cicatriz, produce molestias en la parte delantera de la rodilla y su afectación a la función del cuádriceps, que es mayor de lo que afecta a la función de los isquios coger el tendón semitendinoso. Su principal ventaja es que se integra rápidamente.
El problema con el tendón cuadricipital es que junta los problemas de integración del anclaje por tendón semitendinoso, con la cicatriz y potencial disfunción del anclaje por tendón del cuádriceps. Su principal ventaja es que se integra rápidamente y produce menos dolor que el tendón rotuliano.
El problema con el tendón del semitendinoso es que tarda más en integrarse al hueso y en “reconvertirse” a ligamento. Su principal ventaja es que no se afecta a la función de los isquiosurales porque lo compensan el resto de vientres musculares así como el sartorio y el grácil. (8)
El método con InternalBrace aún requiere de más investigación porque es relativamente reciente (aunque la reparación del LCA se ha intentado más veces en el pasado, era con metodologías diferentes que no dieron buenos frutos), pero parece prometedor por el tipo de procedimiento quirúrgico y las posibilidades de rehabilitación más rápida post intervención, así como la idea de conservar el propio ligamento y sus funciones propioceptivas. (9).
La elección de la técnica a utilizar recae en el equipo médico y se han de valorar muchos factores, como el estado previo a la rotura, las aspiraciones de recuperación, las actividades previas a la lesión, el tipo y la zona de rotura… En definitiva, todas las características de la persona, su entorno y sus necesidades, así como las características propias de la lesión.
Operarse: motivos a favor y argumentos en contra
Todo lo que te he explicado ahora es, más o menos, la actualidad más reciente sobre el camino habitual tras una rotura de LCA: la operación y las fases previas a la misma. Te hablaré del post-operatorio, de la rehabilitación y de la reintroducción al deporte en los próximos artículos.
Sin embargo, antes de cerrar hay un “secreto” que te he de comentar. No sólo existe el camino quirúrgico en esta lesión. El quirófano no es la única alternativa.
Es, posiblemente, la más contrastada de todas y la que está más estudiada, así que por ello, también es, por ahora, la más segura en la mayoría de contextos.
No todo es el quirófano
Pero también está la opción de no operarse. Sí, te puedes recuperar de una lesión de ligamento cruzado anterior sin que te toque el cirujano. ¿Cómo? Te lo explicaré detalladamente en la próxima entrega de esta serie de artículos, pero en resumen, hay varios artículos recientes que evalúan por un lado, la posibilidad de recuperación del propio ligamento, y por otro lado, los que evalúan la posibilidad de una recuperación funcional independiente de la estructura lesionada (10, 11).
Hay que decir que estas dos revisiones sobre el estado actual de este procedimiento no intervencionista (12, 13) muestran que por ahora, la evidencia es de baja calidad e insuficiente como para concluir que la recuperación sin operación es igual de eficaz que la recuperación con operación, sobre todo en pacientes que tengan una inestabilidad persistente significativa.
Lo resumiré más o menos como hacen en este artículo (14): Los pacientes con rotura de LCA deben saber que tienen también la opción de un tratamiento sin operación, y aunque todavía falta investigación en este camino conservador, es una posibilidad prometedora.
Como siempre, déjame saber tu opinión en los comentarios y comparte con tus conocidos o amigos que practiquen deporte y quieran prevenir lesiones de rodilla y de LCA. Recuerda que tienes consejos prácticos en mi Instagram, y mis opiniones acerca de lesiones en X, así que tal vez te interese seguirme en mis redes.
¡Nos vemos la semana que viene!
Bibliografía
- Evidence for the effects of prehabilitation before ACL-reconstruction on return to sport-related and self-reported knee function: A systematic review
- Effects of exercise prehabilitation before anterior cruciate ligament reconstruction on functional outcomes during pre- and postoperative rehabilitation – protocol for a single-blinded randomised controlled trial
- The effectiveness of preoperative rehabilitation programmes on postoperative outcomes following anterior cruciate ligament (ACL) reconstruction: a systematic review
- ACL Prehabilitation Improves Postoperative Strength and Motion and Return to Sport in Athletes
- Effect of Blood Flow Restriction Training on Quadriceps Muscle Strength, Morphology, Physiology, and Knee Biomechanics Before and After Anterior Cruciate Ligament Reconstruction: Protocol for a Randomized Clinical Trial
- Perioperative Blood Flow Restriction Rehabilitation in Patients Undergoing ACL Reconstruction: A Systematic Review
- Blood Flow Restriction Therapy for 2 Weeks Prior to Anterior Cruciate Ligament Reconstruction Did Not Impact Quadriceps Strength Compared to Standard Therapy
- ACL Reconstruction Rehabilitation: Clinical Data, Biologic Healing, and Criterion-Based Milestones to Inform a Return-to-Sport Guideline – PMC (nih.gov)
- Anterior cruciate ligament repair with internal brace augmentation: A systematic review – PubMed (nih.gov)
- Evidence of ACL healing on MRI following ACL rupture treated with rehabilitation alone may be associated with better patient-reported outcomes: a secondary analysis from the KANON trial
- Healing of acute anterior cruciate ligament rupture on MRI and outcomes following non-surgical management with the Cross Bracing Protocol – PMC (nih.gov)
- Surgical versus conservative interventions for treating anterior cruciate ligament injuries – PubMed (nih.gov)
- Primary surgery versus primary rehabilitation for treating anterior cruciate ligament injuries: a living systematic review and meta-analysis – PubMed (nih.gov)
- Anterior Cruciate Ligament Injury: Conservative Versus Surgical Treatment – PMC (nih.gov)