La capsulitis retráctil, hombro congelado o capsulitis adherente es una lesión frecuente del hombro. Es habitual que aparezca tras una lesión que ha requerido una larga inmovilización de la articulación, como un Bankart o un SLAP (aunque no deben inmovilizarse por mucho tiempo…), pero en ocasiones puede aparecer de manera primaria.
Vamos a descubrir toda la actualidad relacionada con esta lesión, cómo avanza y cuál es su tratamiento y pronóstico.
¿Qué es la capsulitis retráctil?
Como he anticipado, es una lesión que ocurre habitualmente tras otra lesión que requiera de una larga inmovilización, pero en ocasiones puede desarrollarse de manera primaria (sin otra lesión previa). Aun así, los motivos no están todavía claros.
La capsulitis adherente es una afección que se da en tres fases, habitualmente bastante diferenciadas:
- Fase inicial, de congelamiento: suele durar desde 2 hasta 9 meses. Empieza a haber limitación del recorrido, pero sobre todo es una fase especialmente dolorosa y más durante la noche.
- Fase intermedia o de congelación: el dolor en esta fase suele ser menor que en la inicial, pero la rigidez es mucho mayor y usar el brazo afectado se vuelve una función bastante restringida. Esta fase dura entre 4 y 12 meses.
- Fase final o de recuperación funcional: la capacidad de movimiento del hombro empieza a mejorar de manera progresiva, en ocasiones con bastante velocidad, pero es una etapa que puede durar de 5 hasta 24 meses.
La diabetes, las alteraciones tiroideas, cardiovasculares o el Parkinson pueden ser factores de riesgo para esta lesión, pero principalmente la inmovilización prolongada es el factor más decisivo.
También es más frecuente en mujeres que superan los 40 años de edad.

Tratamiento de la capsulitis adhesiva
El tratamiento va vinculado a la fase de la lesión, y en muchas ocasiones se trata de mantener la funcionalidad y mejorarla dentro de lo posible, aunque en la fase intermedia la progresión de la lesión puede ser bastante reducida en algunos casos.
La evidencia no es especialmente extensa, pero hay algunas pautas que se pueden tener en cuenta.
Tratamiento en la fase inicial
Antes de hablar del tratamiento inicial, lo más importante es recalcar la necesidad de mover el brazo cuanto antes tras una lesión primaria, pues es la prevención más eficaz para evitar el hombro congelado.
Si se da el caso que se desencadena el inicio de la capsulitis adhesiva, el tratamiento primario busca reducir el dolor y mantener la funcionalidad al máximo posible.
Para ello se ha de tener en cuenta la capacidad de movimiento restante y el dolor que este movimiento pueda producir. Para favorecer la máxima movilidad posible, se pueden utilizar electroterapias con corrientes e incluso en algunos casos se puede valorar el uso de infiltraciones con corticoesteroides, pero esto es una decisión a valorar con el médico.
La fisioterapia puede ser especialmente útil para mantener el movimiento, tanto con terapias pasivas si son necesarias, pero sobre todo tratamiento activo.
Se pueden combinar movilizaciones escapulares, tracciones del hombro, estiramientos musculares y capsulares, técnicas llamadas de facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP, especialmente, la contracción-relajación-estiramiento) y el ejercicio de fuerza del trapecio inferior, el manguito rotador y otros músculos relacionados con la estabilidad y movilidad del hombro.
Tratamiento en la fase intermedia
En la fase intermedia suele haber una restricción importante de la movilidad, especialmente en la rotación externa.
En ocasiones es difícil mejorar el rango de movimiento durante esta fase, pero el dolor es inferior a la fase anterior en la gran mayoría de ocasiones.
El tratamiento sigue estando enfocado a mantener las capacidades de movilidad dentro de lo posible, y de fuerza dentro de los rangos de movimiento disponibles.
La movilidad pasiva es menos eficaz ahora, porque la restricción es tanto en movimientos activos como en movimientos pasivos.
Las electroterapias enfocadas a la reducción del dolor son poco eficientes, sólo son útiles en casos donde el dolor es elevado o en momentos puntuales donde aparezca el dolor.
Tratamiento en la fase final
El tratamiento en la última fase vuelve a centrarse en la mejora de la movilidad según se pueda ganar rango teniendo en cuenta las restricciones físicas de la propia cápsula y el posible dolor que pueda generar la movilidad.
Hay que evitar producir dolor en esta fase, ya que puede darse el caso de un pequeño empeoramiento temporal si se obliga demasiado o se provoca demasiado dolor.
Las movilizaciones escapulares, las tracciones del hombro, el estiramiento muscular y capsular y las técnicas de FNP son útiles para mejorar la movilidad.
Los ejercicios de fuerza de toda la musculatura involucrada en el hombro son imprescindibles y se han de ejecutar en todo el rango de movimiento disponible.
Pronóstico de recuperación
La evolución de la lesión está muy marcada por las fases y sus diferentes condicionantes.
La resolución suele ser favorable, pero puede llevar desde 11 meses hasta 3 años, dependiendo de diferentes factores.
La duración de la misma puede verse afectada por los hábitos (siendo el sedentarismo, el tabaquismo y el alcoholismo tres condicionantes importantes), enfermedades presentes (las ya mencionadas diabetes, alteraciones de la tiroides, etc.) y el tratamiento aplicado.
Normalmente la funcionalidad se restaura por completo o prácticamente por completo, tanto la fuerza como la movilidad. Hay que tener en cuenta que, si ha empezado la capsulitis tras otra lesión, la funcionalidad puede estar sujeta a la lesión primaria, no a la propia capsulitis, y puede darse el caso que la movilidad o la fuerza estén limitadas por la lesión inicial.
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¡Nos vemos la semana que viene!